MENOS RESTRICCIONES, MÁS INCENTIVOS



Las acciones restrictivas y la falta de cultura ciudadana son los principales enemigos de la movilidad en Bogotá.






Aún hay sentimientos encontrados por las acciones complementarias para el pico y placa que sugiere la Administración Distrital, como la de restringir el acceso a la zona Centro de la ciudad si se lleva menos de tres acompañantes. Además, de la iniciativa de un sector privado de compartir el carro durante una semana, para promover el transporte colaborativo entre gente vecina, amiga, familiar y compañera de trabajo. Ni qué decir la eliminación de los reversibles en algunas calles. Para muchos son medidas extraordinarias y muy viables, porque piensan que con quitar un montón de autos se acabarán las congestiones.  

Sin embargo Fernando Rojas, experto en movilidad y Magister en Gestión Urbana e Historia, asegura que pese a que son estrategias novedosas para la ciudadanía bogotana, han tenido como principal falencia la falta de claridad en las mismas, pues han resultado bastante confusas en su explicación y en la manera en como van a operar. Por tal razón considera que deben estudiarse con más detenimiento.

¿Se habrá consultado a la población que allí transita? ¿Las estrategias de comunicación serán más efectivas que las que se ha utilizado con la implementación del SITP?De otro lado, Rojas sugiere poner cuidado en el “divorcio” entre lo que la Administración quiere hacer y lo que la ciudadanía “irracionalmente” está dispuesta a hacer. Pues, no se trata de obligar a la gente de renunciar a la comodidad o necesidad de su auto por decreto o creer que se modifique el modo de transporte de un momento a otro y que se vuelva ambientalmente sostenible. Imponer estrategias como estas, sin al menos consultarlas, le quita el carácter pedagógico.

Pues si se mira en términos de justicia tributaria, no es justo para quien tiene carro. Es decir, quien rueda por las vías no lo hace de manera gratuita ni económica. (Por recaudación de impuestos se aporta más de 500 mil millones de pesos). Además en el caso de la población femenina, la mayoría coincide en que el transporte público no es el más cómodo y el más digno, debido a las continuas faltas de respeto que muchas mujeres han tenido que soportar. Por eso recurren a las motos (scooter) o a los autos. Porque la falta de cultura ciudadana no se cura ni con pico y placa.

Para Fernando Rojas, la Secretaría de Movilidad debe hacer una gran ofensiva y ser consciente de la importancia de los “incentivos” para que la gente asimile este tipo de fenómenos. Por ejemplo, para quien comparta el carro se beneficie con descuentos en la gasolina, descuentos en los parqueaderos, en el pago de sus impuestos, entre otras.

Para que las cosas funcionen, el transporte público juega un papel importante y debe ayudar al desplazamiento de la ciudadanía, por eso, necesita una medida que dignifique su uso y vuelva a crear una idea de seguridad en el imaginario colectivo. Aunque no se desconocen todos los esfuerzos que ha hecho TransMilenio para mitigar los casos de inseguridad, hace un par de años el sistema masivo tenía la total confianza de sus usuarios. Eso hay que volverlo a recuperar.

Por último, Rojas insiste en la importancia de enseñar a la gente, principios de cultura ciudadana, no como algo publicitario sino a través de programas permanentes para que genere un verdadero cambio en el comportamiento de las y los capitalinos.

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